
El gato de una calidad notoria
reposa en las manos de nuestra, no afinada con los peluches, protagonista.
Es, suave, como he dicho Rachel
no es mucho de la colección de este tipo de artefactos para el confort
personal. Así que no puede más que pensar en el cómo es algo predecible que una
niña puede ser ganada por un peluche. Si ella fuera la bruja, seguramente sería
más estricta con sus estándares. En todo
caso pediría una cantidad resaltable de dinero, así puede comprar una cantidad inmensurable
de amigos suaves y rellenos de algodón. Si es que le gustara claro.
Rachel no necesita de este tipo
de objetos, ella tiene algo mucho mejor, su teléfono. Que ahora está en un
dibujo del cual aún no está seguro podrá extraer. Este viaje solo le ha traído
dificultad tras dificultad en llevar a cabo su forma de vivir.
Dejemos claros que según ella,
no desea ni necesita el peluche, no, en lo absoluto.
Una vez bien expuesta su
postura, Rachel procede a vestirse para el viaje.
